CRÓNICAS

«CONOCIENDO EL AMOR» 

CAPÍTULO I

«La solicitud de amistad»

Recuerdo una época (2009 - 2010), cuando estaba más de moda la red social Facebook; en la que todos los jóvenes agregábamos y agregábamos personas a nuestra cuenta personal, sin conocerlas; sólo para tener más «amigos», en ella. Yo, era una de esas personas, sin embargo, en mi defensa, puedo decir, que primero; observaba las fotos de la persona a la cual iba a enviar una solicitud o aceptarla, también, chequeaba nuestros amigos en común para cerciorarme de que no fuese una asesino en serie o un pervertido (¡Oh, qué gran manera de cerciorarme!). Una vez realizada mi pequeña investigación (hoy en día le dicen «'stalkear'»), decidía si aceptar/enviar la solicitud, o en su defecto, denegarla.

Así, seguían pasando los meses, y los jóvenes continuábamos en el mismo plan. Por mi parte, no compartía muchas fotos personales, no me gustaba (¡No, no era muy sociable!). A mediados del año 2010, una tarde cualquiera, estaba indagando mi red social, y ciertas sugerencias de amistad aparecieron, como actualmente suele suceder. Una de ellas, era de un chico cercano a mi casa, se llamaba Jesús. Lo conocía de vista, más no de trato. Decidí enviarle una solicitud de amistad, sin ningún motivo en especial. Poco tiempo después, él aceptó mi solicitud y comenzó a escribirme.

Su primera pregunta fue: ¡¿Te conozco?! Y yo, tan «dulcemente», vi el mensaje, pero no lo respondí (no sabía qué decir, en realidad). Pasó un poco más de tiempo, y el insistente chico, volvió a escribir, esta vez, con certeza de que ya sabía quién era yo... ¡Ah! Eres la hermana de Alexander, ¿No?, preguntó... ¡Sí!, le respondí. Así, entablamos una corta conversación de preguntas habituales:

-¿Cómo estás? Preguntó él.

-Bien, gracias a Dios. ¿Y tú? Le respondí.

-¡Muy bien, gracias!

-Me alegro (insertaba un emoji, carita feliz, tal vez).

-¿Y eso que me enviaste la solicitud de amistad?

-Apareciste en mis sugerencias, y como te he visto un par de veces, la envié, normal.

-¡Ah ok! Miraba tu foto e intenta saber de dónde te conocía, hasta que le pregunté a un amigo, y él me dijo que eras la hermana de Alexander.

-Ah, ya, jajaja (Respondía tajante).

-Y, ¿Qué haces?

-Nada, acá en Facebook, indagando. ¿Y tú?

-Igual, escribiéndote.

-Fin de la conversación-

Confieso, que no era muy entusiasta. Sólo me limitaba a responder las preguntas, sin hacer amena la conversación. Así, siguió pasando el tiempo. Y las mismas conversaciones volvían a surgir:

-¡Hola! ¿Cómo estás? Iniciaba él.

-Bien, gracias a Dios. ¿Y tú? Le respondía.

-¡Muy bien, gracias!

-Me alegro (insertaba un emoji, carita feliz, nuevamente).

-¿Y qué me cuentas de nuevo?

(Odiaba que me preguntaran eso, ya sabía lo monótona que sería la conversación).

-Nada nuevo, estudiando.

-¡Ah ok! Me alegro mucho, bonita.

- (¡Oh, qué confianza, susurré)... ¡Gracias!

-Y, ¿Cuándo nos vemos para conocernos personalmente?

-Algún día; le respondí.

-Esperemos que sea pronto, finalizó.

-Fin de la conversación-

(Cabe destacar, que Jesús, era quien iniciaba las conversaciones. Y yo, las cortaba) 

Muchas veces, Jesús me escribía y yo no le respondía, pues sabía de qué trataría la conversación. Acepto, que él buscaba nuevos temas de plática, sin embargo, yo no estaba interesada en entablar un diálogo más «profundo» con él.

No era por Jesús, sólo, que en ese momento de mi vida, estaba atravesando por una revolución de sentimientos y vivencias, que no me dejaban pensar en otra cosa. Imagínense, una chica de 16 años, atravesando ciertas crisis familiares, no tenía «tiempo», para el amor. Por cierto, Jesús, tenía 20 años, en ese momento.

Jesús, seguía escribiendo, y yo, respondiendo tajantemente, sin mostrar un interés amoroso, mientras que él, sí mostraba sus intenciones más allá de una amistad, pero yo le buscaba la vuelta a la conversación.

De repente, Jesús dejó de escribirme de un momento a otro, tal vez, notó mi falta de interés...

Transcurrieron dos (02) años; y en una tarde muy «normal» para mí, ya con 18 años de edad; Jesús volvió a escribir...

¡Continuará!

-Elianny G-

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